La vaca tudanca
¿Qué es la vaca tudanca?
La vaca tudanca es una raza bovina autóctona de Cantabria, especialmente vinculada a las zonas de montaña del occidente de la región. Su adaptación al terreno y su presencia en brañas y pastos de altura la han convertido en parte de nuestro paisaje y de nuestra cultura ganadera.
Se reconoce por su pelaje, habitualmente de tonos pardos o grisáceos en las hembras, y por sus grandes cuernos. Pero para quienes vivimos aquí, la tudanca significa también pueblos, oficio y una manera de entender el campo.
En Carnicería Quintana trabajamos su carne en Cabezón de la Sal para que puedas conocer ese origen y disfrutarlo en tu mesa.
Preguntas frecuentes sobre la tudanca
¿Qué es la vaca tudanca?
La tudanca es una raza de vaca autóctona de Cantabria, criada en los valles y montañas de la zona desde hace generaciones. Es una vaca pequeña y rústica, perfectamente adaptada a vivir al aire libre, subiendo y bajando de puerto según la época del año.
¿Por qué es una raza en peligro de extinción?
Porque cada vez quedan menos ganaderos dispuestos a criarla: es una raza de crecimiento más lento y de manejo más exigente que otras razas pensadas para producir rápido. Muchos han optado por razas más rentables a corto plazo. Nosotros seguimos apostando por ella porque es la carne con la que hemos crecido, y porque creemos que merece la pena conservarla.
¿Qué hace diferente a su carne?
Al moverse y pastar en libertad durante meses, la vaca tudanca desarrolla una musculatura y una grasa infiltrada distintas a las de una vaca de cebadero. Eso es lo que le da ese sabor y esa jugosidad que no se encuentran en la ganadería industrial.
¿Cómo criamos nosotros a las vacas tudancas?
En libertad, en nuestra propia ganadería de Cabezón de la Sal. Cada vaca tiene su nombre. No compramos carne a terceros: lo que vendemos es lo que criamos nosotros mismos, de principio a fin.
¿Dónde puedo comprar carne de vaca tudanca?
Puedes comprarla online en nuestra tienda, con envío a toda España, o venir a vernos a nuestra carnicería de Cabezón de la Sal, en Cantabria.

Nuestros valles tienen mucho que contar. También a través de quienes siguen trabajando en ellos.
Apostar por la tudanca nos permite mantener una relación cercana con los ganaderos de la zona y dar valor a su trabajo. Detrás de cada animal hay dedicación, conocimiento del campo y una actividad que importa en nuestros pueblos.
Cuando eliges nuestra carne, participas en esa relación entre el campo, la carnicería y tu mesa. Aunque vivas lejos, hay una forma muy sencilla de acercarte a Cantabria: disfrutar de lo que se hace aquí.
Como en casa, en ningún sitio


Desde que comenzamos con el negocio familiar, nos hemos preocupado por mejorar la economía de la zona, porque eso significa preservar nuestra manera de vivir.
Crear interés por esta raza, consigue generar más movimiento en nuestros pueblos y favorecer el entorno rural en el que vivimos.
Pese a la despoblación, nosotros siempre hemos seguido apostando por nuestros valles, y así lo seguiremos haciendo por muchos años.
Como en casa, en ningún sitio

Nuestro proceso de elaboración

Cuidamos de nuestras vacas
Nuestros productos provienen de las vacas tudancas que nosotros mismos criamos. Cada vaca tiene su nombre propio y se acaban convirtiendo casi en un animal de compañía. Una cercanía con la que conseguimos dar más confianza a nuestro cliente, consiguiendo una trazabilidad total del producto.
Conservando el sabor
El proceso de salazón lo realizamos aquí, en casa, en nuestra carnicería de Cabezón de la Sal. Esto hace que sepamos en cada momento cual es el punto perfecto del producto y dejarlo listo para la última etapa de elaboración.


Aires del norte
El proceso de curación perfecto. En nuestro secadero se juntan los vientos fríos que descienden de la Sierra del Escudo junto con la humedad siempre presente en nuestra comarca, logrando aportar un sabor único a cada uno de nuestros productos.
Sabor a tudanca
Tras concluir este proceso completamente artesanal, logramos obtener un producto único en el mercado y con un sabor muy apreciado y diferente.
